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sábado, 9 de abril de 2016

Historia de Arby's y amigos en el departamento de homicidios de Chicago

Desde ese accidente donde mataron a los chicos atados, Chicago no ha estado nada tranquila. Y me preguntas, Nick ¿qué esperabas? Es Chicago, tú sabes cómo son las cosas aquí. Y lo sé muy bien, por eso cuando me llega mi novena víctima en la semana entiendo que algo grande pasa allá afuera.
A simple vista este es un caso muy claro: a las 11:00 pm aproximadas tres individuos coinciden en el mismo apartamento, para las 11:45 pm llegamos y solo está uno de ellos tendido con un disparo en la cabeza, un desarmado Donald Simpson. Los otros dos salen de la escena, y los atrapamos poco después. Michael Lanez, a no más de 15 minutos del lugar, todavía con su arma. Y a Jay Lee a las fueras de la ciudad, borracho contemplando el mar.
El apartamento era compartido por Jay y Donald, el invitado, Michael, pertenecía a una banda rival. En el papel los motivos serían evidentes, algún ajuste de cuentas, pero qué estupidez ir a la casa de tu enemigo solo, y además 2 vs 1. La forma de llevar todo el asunto es a lo que no le veo el mínimo sentido.
A menos que fuera era un plan donde alguien lo ayudaba desde dentro. Así explicaría cómo dio Michael con la dirección. Jay habría llamado a Michael para acabar con su compañero Donald.
Pero cuando fui al lugar esta teoría empezo a cojear. En la puerta un disparo atravesó de adentro a afuera de la pieza. Y con Donald desarmado no pudo ser él, Jay teniendo un acuerdo con Michael sería absurdo que le dispare.
Allí está el viejo Spike, seguro estuvo viendo el interrogatorio.
-Ven aquí, ¿qué opinas?-Le pregunté-
-Ese Michael está demasiado ruidoso como para haber hecho algo, eso pienso Nick. -Spike me entrega un reporte- Sin mencionar esto.
Me detengo a leerlo. Vaya mierda.
-Entonces no coincide la bala del cadáver con la pistola.
-En cualquier caso, Nick, Jay está en la habitación. ¿Qué hacemos con el otro?
-¿Les dijo algo?
-Por supuesto que no,-soltó Michael molesto- ¿qué te crees que soy?
-...Llévalo a comer algo en Arby's, lo que quiera, y que vuelva en 30 minutos. Exactos.
Entro a la sala de interrogatorios y ahí está Jay. Joven, pero con una cara en la que se asoman marcas de una vida dura. Una mirada fría, algo perdida que evitaba la foto de la victima que le ponía al frente.
En 20 minutos no conseguí sacarle nada. Todo un soldado, hermano. Tras tomar una pequeña pausa, no me quedaba si no jugar la última carta, pronto llegaría su abogado para llevar la interrogación a su terreno.
-Creo que tienes antecedentes, ¿no es así? Serían unos 25 años, tal vez cadena perpetua.
-...
-Ya ves, Jay, las cosas aquí no son como las pintan. Mírate, entrenado para contestar fuerte y conciso mientras llega tu abogado. Sí... llevando esto como todo un hombre, siendo fiel a tu gente, One Love ¿o cómo era?
-¿Qué sabrías tú de eso?
-Por favor, Jay. Trabajo aquí, he visto de todo y más. Y no te creas... también lo viví como tú.
-¡Ja! Lo dudo
-¿Por qué? ¿Por el traje? En su momento hice lo mismo que tú para vivir, luego ves que entre tanta traición y peligro no vale la pena. Pero no hay nada nuevo bajo el sol, ya habrás escuchado esto.
-No eres el primero.
-La verdad es que quería ayudarte, hijo, me recuerdas a mi. Pero no hay caso. Esto es algo que no debería decirte, pero aquí hay un detalle: estás jodido. Michael ya admitió todo, que lo ayudabas para acabar con Donald, pero todo salió mal y... tú lo mataste. Sabes, hasta lo llevamos a comer por su colaboración.
Me paro y abro la puerta. Michael pasa acompañado comiendo unas papas felizmente, se nota que Jay se siente incómodo.
-Y te digo, siento tanta pena por Donald, en realidad. Que te asesine tu mejor amigo como todo un cobarde. No sabía que ahora ese es el juego, cómo cambian las cosas.
-No puedo creer que tenga que escuchar esto... Donald era mi hermano, sobrevivimos y crecimos juntos, no teníamos a nadie más.
-Entonces, ¿por qué planeaste matarlo?
-¡No, fue a mi que me intento matar! Habían rumores de él hablando con Bloods, desde hace tiempo actuaba raro, todo porque a mi me estaba yendo bien en el Wu... en mis cosas. Cuando llegué me di cuenta de que ocultó mi arma detrás del televisor, (el chico seguramente tenía miedo, y tomó el arma) por eso me escondí en las escaleras de afuera. De repente escuché a alguien en la puerta (entonces mató a Donald, y luego) le disparé para que se fuera. Pero no sé si mi disparo hizo que se mataran, yo solo me fui.
-(Eureka) Y de ahí te fuiste triste al bar, mira si no es evidente que era tu amigo. Pensar que no tenías opción sino-
-Calla. Yo sé que no pueden hacerme nada, solo cuidé mi propia vida. Duerme con un soplón, y muere con un cobarde. A veces la justicia la haces tú, otras simplemente sucede. Tal vez no te equivocas, man. Si cambió no lo sé, pero parece que el juego es así. -Jay parte en lágrimas- Y eso lo odio.
Con algo más de tiempo lo tenía. El abogado llega para calmar y callar a Jay, y caput. Sin pistola, sin pruebas, ni testigos. Al demonio el caso.

sábado, 6 de febrero de 2016

Historia de elefantes en Chicago


Cuando un favor político se puede hacer pasar por una acción benéfica para la sociedad todo es demasiado conveniente. La demolición de las rascacielos 469, 483 y 521 de los proyectos no son casualidad. La reciente y particular amistad entre Eric Banet, también conocido como -El Elefante- Eric B, el dueño de varias de las esquinas más importantes de Chicago desde hace diez años, con el objetivo de limpiar su nombre y dinero; y Eddie Berners-Lee, mayor de la ciudad desde hace ya unos tres términos, ha provocado la destrucción de algunas de las torres de más concentración en cuanto a la venta ilícita de narcóticos, pero sobretodo bajo el interés de que era ahí donde el clan Wu-Tang ejercía su dominio.

Su líder, el carismático y perspicaz Nasir Escobar, habría acabado con la vida de Will Banet, sobrino de Eric Banet, cuando este intentó robarle una de sus provisiones en la torre 483 hace 6 meses. Inmediatamente después de conocer su nombre solo pudo imaginar lo que vendría. Ahora que el Wu-Tang no tenía un lugar al que llevar su producto, no quedaba otra opción sino empezar la guerra territorial de antaño.

Ante la interrogante sobre cómo proceder con esto se repite como mantra:

-El juego es siempre el juego, man.

(-Palabra, palabra-responde el Wu-Tang)

El golpe que significó la pérdida de las torres claramente no iba a ser devuelto a cualquier pandilla. Lo justo era arrojarse contra el grupo de Eric B.

Con la distracción que supuso el momento de la demolición, el Wu-Tang tomo ventaja para ese día desplegarse por tantas esquinas afiliadas pudieran. Con una suerte muy pobre, pues la mayoría ni siquiera estaba presente o logró escapar. Sin embargo, el Wu-Tang dio con la captura de uno de los tenientes que se encontraba demasiado pegado como para correr, y demasiado risueño como para mantener un interrogatorio medianamente normal en el momento de su captura.

Llegada la hora, el grupo se reúne y el especialista, Malcolm, entra a un cuarto con el teniente Tysone. Tan sádico como metódico las preguntas empiezan ¿Cuáles eran sus nombres? ¿Dónde y cuándo se reúnen? Pasan horas, y Malcolm fuma sin cesar, encendiendo ya casi lo que es una caja de cigarros y apagando cada uno lentamente en los brazos de Tysone. A partir de ahora empieza a soltar nombres de a poco.

-Tysone, necesitamos más que solo los nombres, lo sabes. Y no, no nos interesa nadie que esté por debajo de ti. Tan pronto nos digas un lugar, día, y hora esto se acaba.-dice Nasir en un tono tranquilo-

Pero Tysone sabe lo que le pasa a los soplones.

-Una lástima -Malcolm musita-

Empieza a cortar la piel de entre los dedos

La mirada del joven de 16 años, Jay, deja entrever su pena al pasar por Tysone que suda, grita y se retuerce. Nasir se percata, y lo llama para que lo ayude con algo. Se toman descansos, y se retoman torturas hasta que:

-...El bar de Danny... rumor... Eric B... viene a discutir... dinero... esta noche... la parte de atrás, el cuarto de la derecha...

La vendetta fue planeada rápidamente. Dado que ahí administraban el dinero, necesariamente tendría que estar presente algún militante de alto rango, además del mismo Eric B. Nasir se lleva consigo a su mano derecha, Malcolm; el músculo del grupo (tres hombres), y al chico del doo rag, Jay.


Antes de salir este pequeño intercambio tuvo lugar:

-¿Sabes por qué te llevo, pequeño?

-...Realmente no, Nas.

Nasir fija sus ojos en los de Jay, saca su Tech 9. Suspira y explica:

-Si no aprietas el gatillo no eres menos hombre que cualquiera. No eres necesariamente un hombre si lo haces. Ve y decide luego cómo quieres vivir.

A las 10:09 pm se recargan los 9s, poco tiempo después la van pasa por el callejón que lleva a la parte trasera del bar. Jay se decide a pesar de todo a participar. En cuestión de minutos las puertas de la van se deslizan y las semiautomáticas perforan las ventanas. No hubo fuego de vuelta. El Wu-Tang se marcha antes de que venga la policía.


¤ ¡Con más huecos que el queso!

8 homicidios han tenido lugar en el bar de Danny este día [...] el motivo aunque poco claro parece estar relacionado a la venta de narcóticos, las familias de los jóvenes afirman estar al tanto de sus actividades ilegales pero no pensaban que fueran tan graves. [...] Ninguna de las victimas superaba los 22 años [...] Fueron disparados desde fuera estando amarrados [...] Danny que ha sido detenido como posible implicado, declara haber estado "demasiado triste, confundido y borracho como para poder participar en algo así."


-Nos han jugado, chico. 22 años... probablemente algunos idiotas que intentaron robarle a la gente de Eric B. Dios quiera no sea nadie relacionado al Wu-Tang.

-¿Crees que él planeó todo esto?

-Debí saber que no estaría ahí... no, eso lo intuía. Tomé una apuesta. Al fin y al cabo, tener una reacción era más importante que matar a alguien de importancia, mantener apariencias y qué no, pero hacernos atrapar 8 cuerpos de gratis… la policía va a estar en nuestros traseros. Esto va para largo, Jay.


domingo, 6 de diciembre de 2015

Historia de Queens

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Ningún policia puede revisarte sin una orden. Quedate con tu paquete hasta que el precio del polvo vuelva a bajar. Cuántas vidas estas enseñanzas han salvado. Y sin embargo es así como nos pagan ¿Qué se creen? hace unos minutos Nasir me llamo:
-Mike, los mocosos otra vez estaban vendiendo en Central Park y se armó una grande. Han matado a Martin.

En Queens, los chicos han olvidado lo que significa la palabra respeto. Basta con asomarse a la ventana para ver cómo reclaman nuestras esquinas, desenfundan sus pistolas a la mínima provocación, y olvidan, olvidan que nosotros fuimos los que ideamos las leyes de la vida que conducen. Esto no quedará así.

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Maldición, pesando menos de un kilo he matado a toneladas de personas. Me usan, me temen y odian. Mi silencio es vida y paz. Pero a la gente en Queens les encanta escucharme hablar. Fui creado para matar pero ya estoy harto. Harto de la violencia, y de que se me eche la culpa. De ver chicos sin padres, y madres sin hijos. De ser testigo de las lágrimas de los que pierden hermanos y de la hipocresía de llorar por estos cuando eres tú el que me desenfunda sin mirar por encima de tus hombros. A todos ustedes les dí poder, pero hoy decidí no ceder.

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Estos vejestorios muy importantes se creen, se declaran dueños de las calles donde crecimos, aunque sean iguales que nosotros. Hijos de la necesidad que vivían en los proyectos. Pero a nosotros no nos reconocen y no quieren que entremos en sus negocios. 3 de los 5 chicos que vinieron esta noche nos encontramos en el edificio abandonado, los otros 2 por más que nos duela no volverán. Y parece que aunque ahora todo esté tranquilo nada ha acabado. Tuve la suerte de ser la primera bala y acertar, pues al parecer le dí a uno de los lideres y eso los desacomodo. El intercambio de balas fue fugaz y letal, ahora están afuera reorganizándose pero no tardarán en entrar. Cinco balas para los cuatro que quedan, y mis dos hermanos (Jermaine y Jay) me cubren.
 Tumban la puerta y le dan a Jermaine. Detrás de la columna consigo darle a dos con 4 tiros. Saben mi posición. Corro. Paso agachado detrás del sofa. Me detengo. Veo que Jay le da a otro y aprovecho para ponerme al lado opuesto de la habitación. Una bala perfora el hombro de Jay que suelta un grito y cae al suelo. Y desde el nuevo ángulo consigo acercarme y darle al que estaba desprevenido. Finalmente 0 balas, 0 Peligro. Por un momento en mi interior pienso y celebro la suerte que he tenido esta vez. Hasta que soy conciente del carro oscuro que se asoma afuera y el frio metal en la parte de atrás de mi cuello. Un escalofrío me invade, y escucho cómo golpea el pequeño martillo. Clack. Pero estoy ileso y no hago más que correr y correr, sin mirar a dónde.
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Mi dueño yace conmigo en el suelo, y aunque eso sea mi culpa, yo que fui creado para matar he salvado otra vida. Aquí acaba mi aventura, que bien se siente no tener que lidiar más con este absurdo ciclo de violencia... descansar al fin...
Más le vale a ese cobarde pensar que el tiro en mi hombro me mató -dice Jay, que se acerca al cuerpo de Mike y recoge el revolver- Supongo que no necesitarás esto más.
Y así empezamos de nuevo... maldición...